No necesitas ser un narrador para tener algo que valga la pena compartir. Has vivido lo suficiente como para llenar un libro. Vamos a traer de vuelta algunos de esos recuerdos.
No necesitas ser un narrador para tener algo que valga la pena compartir. Has vivido lo suficiente como para llenar un libro. Vamos a traer de vuelta algunos de esos recuerdos.